Sheinbaum descarta una renegociación del Tratado de Aguas con Estados Unidos: “Trabajamos conjuntamente para que se entienda la situación”

Omar Martínez Noyola (Cuartoscuro)
Los especialistas y asesores técnicos de México y de Estados Unidos continúan reunidos este miércoles ante la amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer a su vecino del sur aranceles del 5% por el incumplimiento en la entrega de agua que México arrastra desde hace varios años. Este miércoles en su red social Truth Social, Trump publicó un video que presuntamente es el río Tijuana —que fluye desde México hacia territorio estadounidense—, en el que se denuncia millones de litros de agua sin tratar, llena de basura que contamina las comunidades del sur de Estados Unidos: “México debe solucionar su problema de agua y alcantarillado INMEDIATAMENTE. ¡Es una verdadera amenaza para los habitantes de Texas, California y Estados Unidos!”, escribió.
Tras ser confirmada este martes la quinta reunión binacional en torno al Tratado de Aguas de 1944 —que regula las entregas entre ambos países—, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, trató de dar tranquilidad y aseguró que el acuerdo es “muy favorable para México” y que una renegociación no es viable para ninguno de los dos países. “Estamos trabajando conjuntamente para que no haya alguna diferencia y se entienda la situación que esto representa”, dijo la mandataria, este miércoles en su conferencia matutina.
“El tratado es muy claro en decir que si hubo cinco años de sequía, tiene que reponerse lo que no se entregó en los siguientes cinco años. Nosotros estamos en el marco del Tratado de 1944 y se está buscando, sin afectar a los agricultores ni al consumo humano del agua, poder entregar el agua a Estados Unidos conforme lo que dice el tratado”, dijo Sheinbaum, que confirmó que durante la mañana todavía se encontraban reunidos los asesores técnicos de ambos países. Una reunión que se extenderá durante este miércoles. “Espero que lleguemos a un acuerdo que beneficie a ambos países reconociendo la cantidad de agua que existe y lo que necesitamos cada uno”, precisó.
De acuerdo con el tratado de 1944, Estados Unidos debe enviar 1.850 millones de metros cúbicos desde el río Colorado al año a México y México 2.185 millones de metros cúbicos del río Bravo en ciclos de cinco años. El más reciente (2020-2025) terminó en octubre pasado con menos de la mitad de la cuota entregada.
En abril de este año, ya el Gobierno mexicano daba aviso sobre la sequía que se registraba en el norte del país y que imposibilitaba el cumplimiento total del acuerdo. Sin embargo, dentro del tratado hay cierta flexibilidad para atender a las causas que escapan del control de las administraciones, lo que tiene cabida en actas o acuerdos adicionales que ambos Gobiernos pueden trabajar conjuntamente para mover los plazos de cumplimiento o disposiciones generales, a fin de que ninguno de los firmantes sea afectado.
La negociación de estos días gira en torno a la deuda que tiene el Gobierno mexicano, además de que responde a las presiones constantes de Trump y de varios miembros de su Administración para hacer que México cumpla con sus compromisos en tiempo y forma. En un mensaje publicado por el mandatario estadounidense este lunes, Trump acusó a México de no entregarle más de 986 millones de metros cúbicos de agua, por lo que exigió el traspaso de 246 millones de metros cúbicos antes del 31 de diciembre. El presidente amenazó con imponer un arancel del 5% a los productos mexicanos si el agua no se entrega de manera inmediata.

Mario Guzmán (EFE)
El Tratado de Aguas de 1944, como mencionó Sheinbaum este miércoles, sí beneficia a México. Especialistas en la gestión del agua han remarcado que el acuerdo fue un referente mundial en la repartición de ese recurso entre dos países, pero también reconocen que las condiciones generales en el norte del país no facilitan las negociaciones. Los especialistas aseguran que la sobreexplotación de los acuíferos, las “concesiones excesivas”, el crecimiento de las ciudades y una disminución de lluvias en la zona de hasta un 20%, además de otras variaciones climáticas, hacen que el panorama sea preocupante y dificulte que México pueda responder a Estados Unidos con medidas más eficientes para entregar el agua que adeuda.
Rodrigo Israel González Velázquez, especialista en Gestión del agua por el Colegio de la Frontera Norte (Colef), añade: “Legalmente, dados los acuerdos firmados, México sí tiene un déficit en sus entregas, aunque EE UU ha entregado menos agua en el Colorado, pero esto ha sido previo a un acuerdo entre ambos países. Ha sido más fácil que se pongan de acuerdo los actores del río Colorado y hay actas firmadas por parte de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) que es como una extensión al tratado, que lo ha facilitado. Pero en la cuenca del río Bravo o río Grande, ha sido muy complicado; en esto tienen años, desde los noventa, tratando de ponerse de acuerdo para ver quién tiene que ceder”.
La presidenta Sheinbaum ha asegurado que los gobernadores de los Estados del norte de México, en especial de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila o Chihuahua, trabajan también para acordar un esquema de cómo ir entregando poco a poco el agua, tomando en cuenta las previsiones de lluvias del próximo año, como parte de este nuevo quinquenio que ha comenzado ya.
Una ficha informativa publicada por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) este martes, detalló que en la reunión virtual de alto nivel se encuentra Julio Berdegué, secretario de Agricultura y Desarrollo Rural; Alicia Bárcena, titular de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Roberto Velasco, subsecretario para América del Norte y encargado del despacho de la SRE; y Efraín Morales, titular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Mientras que la delegación estadounidense está encabezada por la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, y Christopher Landau, subsecretario de Estado.
La Nueva Ley General de Aguas en México (2025): Consolidando la Certidumbre Hídrica para el Despegue Inmobiliario Sostenible
Como experto con más de una década en el dinámico panorama del desarrollo inmobiliario mexicano y las finanzas de infraestructura, he sido testigo de primera mano de cómo la legislación y las condiciones ambientales forjan el futuro de nuestra industria. El año 2025 nos encuentra en un punto de inflexión crucial, con la consolidación y plena implementación de la Nueva Ley General de Aguas, una pieza legislativa que reconfigurará fundamentalmente la manera en que concebimos, planificamos y ejecutamos proyectos en todo el país. Esta ley no es solo un marco regulatorio; es el cimiento sobre el cual se construirá la próxima generación de desarrollo inmobiliario sostenible en México, y su piedra angular es la tan ansiada “certidumbre hídrica”.

México, con su vasta geografía y diversidad climática, enfrenta desafíos hídricos complejos y multifacéticos. Desde la escasez crítica en el norte hasta la gestión de inundaciones en el sur, el agua se ha convertido en el recurso estratégico por excelencia. Para el sector inmobiliario, que es inherentemente dependiente de la disponibilidad y gestión del agua, la claridad regulatoria no es un lujo, sino una necesidad existencial. La Ley General de Aguas, concebida con una visión holística que articula acceso, gestión y planeación, emerge como el instrumento esencial para navegar estas complejidades, ofreciendo un mapa claro para desarrolladores, inversores y comunidades.
El Imperativo de la Certidumbre Hídrica en el Contexto de 2025
En 2025, la “certidumbre hídrica” va más allá de la mera disponibilidad de agua. Se refiere a la previsibilidad y estabilidad en el acceso, uso y gestión del recurso, sustentada por un marco legal robusto y transparente. Para el desarrollo inmobiliario en México, esta certidumbre se traduce directamente en la mitigación de riesgos operativos, financieros y reputacionales. Sin ella, proyectos multimillonarios pueden estancarse, la inversión inmobiliaria sostenible se vuelve especulativa, y el crecimiento urbano se ve comprometido. La nueva ley busca precisamente sentar las bases para esta estabilidad.
Tradicionalmente, la falta de un marco unificado generaba procesos burocráticos engorrosos, decisiones discrecionales y una enorme incertidumbre en cuanto a la asignación de derechos de agua en México y la emisión de permisos de construcción de agua. Esto no solo ralentizaba los proyectos, sino que también encarecía la valorización de activos inmobiliarios al introducir una prima de riesgo por ineficiencias hídricas. La Ley General de Aguas, al establecer reglas claras para la transmisión de derechos y unificar criterios a nivel nacional, promete agilizar estos procesos, permitiendo a los desarrolladores planificar con mayor exactitud y a los inversores evaluar el riesgo con mayor precisión.
Pilares de la Nueva Ley: Hacia una Gestión Integral y Equitativa del Recurso
La Ley General de Aguas de 2025 se cimienta sobre varios pilares fundamentales que impactan directamente al sector inmobiliario:
Derecho Humano al Agua: Reconocido como un principio inalienable, este pilar garantiza el acceso equitativo para todos. Esto obliga a los desarrolladores a considerar el impacto social de sus proyectos, asegurando que la demanda hídrica de nuevas construcciones no comprometa el suministro de las comunidades existentes. Las estrategias de gestión hídrica sostenible en bienes raíces deben ahora ir de la mano con la responsabilidad social.
Gestión Sostenible del Recurso: La ley promueve prácticas que aseguran la regeneración y conservación de los cuerpos de agua, así como el uso eficiente. Esto impulsa la adopción de eficiencia hídrica en edificios y el desarrollo de infraestructura hídrica inteligente. Los proyectos ya no pueden ser simplemente consumidores de agua; deben ser gestores activos, implementando sistemas de captación pluvial, tratamiento de aguas residuales y tecnologías de ahorro.
Planeación Estratégica Regional: La ley fomenta la planificación a nivel de cuenca y región, integrando la gestión del agua con el desarrollo urbano sostenible. Esto significa que los desarrolladores deben alinear sus proyectos con los planes hídricos y urbanísticos locales, lo que puede implicar restricciones en zonas de alta escasez o la obligación de contribuir a la infraestructura hídrica común. La coordinación con organismos como la CONAGUA es ahora más crucial que nunca para comprender las directrices de marco regulatorio hídrico a nivel local.
Mecanismos de Cumplimiento Modernos: Se busca modernizar los procesos para garantizar el cumplimiento normativo ambiental y hídrico. Esto implica digitalización, sistemas de monitoreo y sanciones claras para el uso irresponsable o ilegal del agua. Para los desarrolladores, esto significa una mayor transparencia, pero también una mayor exigencia en la adhesión a la normativa.
Innovación y Tecnología: Catalizadores de la Resiliencia Hídrica en la Industria
La implementación de la Nueva Ley General de Aguas en 2025 actúa como un potente catalizador para la innovación en el sector inmobiliario. Los desarrolladores y operadores de FIBRAs inmobiliarias ya no pueden permitirse el lujo de ignorar las tecnologías del agua inmobiliarias que promueven la resiliencia hídrica.
Captación y Reutilización de Aguas Pluviales: Los sistemas avanzados de recolección y almacenamiento de agua de lluvia para usos no potables (riego, sanitarios, limpieza) se están volviendo estándar. Esto no solo reduce la dependencia de la red pública, sino que también disminuye la huella hídrica del edificio. Es una práctica de sentido común que la nueva ley eleva a requisito o a una ventaja competitiva significativa.
Tratamiento y Reciclaje de Aguas Grises y Negras: La tecnología para tratar aguas grises (duchas, lavabos) y negras (inodoros) dentro de los propios desarrollos ha avanzado exponencialmente. Los sistemas modulares y compactos permiten reutilizar una gran parte del agua consumida, cerrando el ciclo hídrico y disminuyendo drásticamente la extracción de fuentes vírgenes. Esta inversión, aunque inicial, se traduce en ahorros operativos a largo plazo y una mejor puntuación en los modelos de negocio ESG.
Edificios Inteligentes y Monitoreo IoT: La infraestructura hídrica inteligente es una realidad. Sensores IoT (Internet de las Cosas) monitorean en tiempo real el consumo de agua en cada punto de un edificio o un desarrollo completo, identificando fugas, optimizando el riego y permitiendo la gestión proactiva. La inteligencia artificial (IA) puede predecir patrones de demanda y ajustar el suministro, haciendo que la eficiencia hídrica en edificios sea una realidad medible y constante.
Desalinización y Tratamiento Avanzado: En regiones costeras con escasez severa, la desalinización se perfila como una solución viable, especialmente para desarrollos turísticos o industriales a gran escala, siempre y cuando se gestione de forma energéticamente eficiente y ambientalmente responsable. Las plantas de tratamiento de agua avanzadas que pueden purificar aguas subterráneas salobres o altamente contaminadas también están ganando terreno, ampliando las fuentes disponibles.
Estas inversiones en tecnologías del agua inmobiliarias no son solo por cumplimiento; son movimientos estratégicos que mejoran la valorización de activos inmobiliarios, atraen financiamiento verde de proyectos y posicionan a los desarrollos como líderes en sostenibilidad.

La Colaboración Multisectorial: Clave para un Ecosistema Hídrico Robusto
La magnitud de los desafíos hídricos en México y la ambición de la Nueva Ley General de Aguas requieren una colaboración sin precedentes. No basta con que el sector público legisle o el sector privado innove de forma aislada.
Gobierno y Sector Privado: La asociación entre autoridades federales (CONAGUA), estatales y municipales con desarrolladores y operadores como las FIBRAs es fundamental. El diálogo abierto que permitió la formulación de la ley debe continuar en su implementación, asegurando que las normativas sean pragmáticas y los incentivos efectivos. Esto incluye la creación de asociaciones público-privadas (APP) para el desarrollo de grandes infraestructuras hídricas que beneficien tanto a las comunidades como a los nuevos desarrollos.
Comunidades y Academia: La participación ciudadana y la experiencia de las comunidades locales son invaluables para una gestión hídrica equitativa y adaptada. Asimismo, la academia aporta la investigación y el desarrollo de nuevas soluciones, desde biotecnología para el tratamiento de agua hasta modelos de gestión de cuencas. Los proyectos inmobiliarios sostenibles deben integrar a las comunidades en su planeación y operación, y aprovechar el conocimiento científico.
FIBRAs Inmobiliarias como Agentes de Cambio: Las FIBRAs, por su naturaleza de inversión a largo plazo y su escala operativa, tienen un papel estratégico en la materialización de los objetivos de la ley. Su compromiso con los modelos de negocio ESG las posiciona como líderes en la implementación de mejores prácticas de gestión sostenible del agua. Al integrar la eficiencia hídrica en edificios y la resiliencia hídrica en sus carteras, no solo cumplen con la normativa, sino que establecen estándares para toda la industria, atrayendo a inversores cada vez más interesados en el financiamiento verde de proyectos.
Riesgos y Oportunidades: Navegando el Nuevo Panorama Hídrico
El 2025 y los años venideros presentarán tanto riesgos como oportunidades significativas bajo la Ley General de Aguas.
Riesgos:
Costos de Cumplimiento: La inversión inicial en tecnologías del agua inmobiliarias y la adaptación a nuevos procesos puede representar un aumento en los costos de desarrollo.
Complejidad Regulatoria: A pesar de buscar certidumbre, la implementación de una ley tan amplia puede generar periodos de adaptación y posible confusión en los primeros años.
Escasez Persistente: En regiones con escasez crítica, incluso con la ley, el agua seguirá siendo un factor limitante, exigiendo soluciones innovadoras y, en ocasiones, reevaluación de la viabilidad de ciertos proyectos.
Oportunidades:
Diferenciación de Proyectos: Los desarrollos que demuestren eficiencia hídrica y resiliencia hídrica destacarán en el mercado, atrayendo a compradores y arrendatarios conscientes de la sostenibilidad.
Acceso a Financiamiento Verde: La ley facilita el acceso a fondos de financiamiento verde de proyectos e inversión inmobiliaria sostenible, que premian las prácticas ambientales responsables.
Reducción de Riesgos a Largo Plazo: La certidumbre hídrica y el cumplimiento normativo ambiental minimizan el riesgo de interrupciones operativas, multas y controversias, protegiendo la valorización de activos inmobiliarios.
Innovación y Nuevos Modelos de Negocio: La necesidad de adaptarse impulsa la innovación, creando nuevas oportunidades para empresas de tecnología hídrica, consultoría ambiental y servicios de gestión del agua.
En resumen, la Nueva Ley General de Aguas, en su implementación total para 2025, es mucho más que una directriz; es un faro que ilumina el camino hacia un sector inmobiliario más responsable, resiliente y competitivo en México. Su enfoque en la certidumbre hídrica, la sostenibilidad y la colaboración multisectorial es la receta para desbloquear el verdadero potencial de nuestro desarrollo urbano y económico.
Un Futuro de Oportunidades Hídricas
Este nuevo marco legal representa una evolución crucial para el desarrollo inmobiliario en México. Nos exige pensar más allá del ladrillo y el cemento, integrando la gestión del recurso más vital en cada etapa de nuestros proyectos. La capacidad de innovar, de colaborar y de adoptar un enfoque holístico hacia el agua no solo determinará el éxito de los desarrollos individuales, sino que definirá el futuro de las ciudades y la calidad de vida de sus habitantes.
La invitación está abierta: como líderes en el sector, tenemos la responsabilidad y la oportunidad de ser pioneros en esta nueva era de desarrollo inmobiliario sostenible. Es el momento de transformar los desafíos hídricos en catalizadores de innovación, eficiencia y valor a largo plazo. Invito a cada desarrollador, inversionista y actor del ecosistema inmobiliario a profundizar en los alcances de esta ley, a adoptar proactivamente sus principios y a unirse a la construcción de un México con verdadera resiliencia hídrica. El futuro del agua en el sector inmobiliario de México se escribe hoy, y juntos podemos asegurar que sea un capítulo de prosperidad y sostenibilidad.

