México: El Gigante Silencioso de la Electromovilidad en 2025
En el vertiginoso panorama global de la movilidad, México ha emergido no solo como un actor, sino como un verdadero pilar de la electromovilidad en 2025. Lejos de ser un mero espectador, el país se ha consolidado como un centro neurálgico para la manufactura de vehículos eléctricos (VE) y un mercado en ebullición, cimentando su liderazgo regional con una estrategia clara y una ejecución impecable. Como alguien que ha transitado los senderos de esta industria durante una década, puedo afirmar que lo que sucede en México no es una casualidad, sino el resultado de una convergencia estratégica de factores económicos, geográficos y tecnológicos que están redefiniendo el futuro del transporte.

Las proyecciones para finales de 2025 son contundentes: se espera que México cierre el año con una producción de más de 250 mil vehículos eléctricos y la comercialización de 147 mil unidades electrificadas. Estas cifras, más allá de su magnitud, narran la historia de una transformación estructural que está posicionando al país no solo como un fabricante eficiente, sino como un polo de innovación y desarrollo tecnológico. La segunda edición del “Mapeo de Electromovilidad en México 2025” nos ofrece una radiografía detallada de este ecosistema vibrante, identificando a más de 450 empresas que tejen la compleja red de la cadena de suministro EV y que son el motor detrás de este avance imparable.
México: Eje Central de la Producción de Vehículos Eléctricos en América del Norte
La trayectoria de México en la producción automotriz eléctrica es una historia de crecimiento exponencial. Durante los primeros ocho meses de 2025, el país manufacturó 163,778 vehículos eléctricos de batería (BEV). Esta cifra representa un impresionante aumento del 30.51% en comparación con el mismo período del año anterior, una clara señal de que la maquinaria industrial mexicana está en pleno apogeo. La meta de superar las 250 mil unidades ensambladas al cierre del año no es una quimera, sino una proyección basada en la robustez de las inversiones, la adaptabilidad de la mano de obra y la estratégica posición geográfica que facilita el nearshoring automotriz hacia Norteamérica.
Esta expansión no es casualidad. Las plantas mexicanas han sabido capitalizar su experiencia en la manufactura automotriz tradicional, adaptándose con agilidad a los nuevos paradigmas tecnológicos. La integración de procesos avanzados, la capacitación en nuevas habilidades y la inversión en automatización en plantas EV han sido cruciales. Desde 2020, México ha ensamblado una cifra impresionante de 624,984 vehículos eléctricos, consolidándose como un líder indiscutible en la capacidad de manufactura EV a nivel latinoamericano. Este liderazgo no solo se mide en volumen, sino en la sofisticación de los productos y la eficiencia de los procesos, factores que lo convierten en un socio estratégico indispensable para el mercado de vehículos de alta tecnología en Estados Unidos y Canadá.
El Mercado Interno: Un Motor en Evolución Constante
Mientras la producción se dispara, el mercado automotriz electrificado interno en México sigue su propio ritmo de evolución. Es un panorama matizado, donde la transición no es uniforme, pero sí decidida. Durante los primeros ocho meses de 2025, se comercializaron 13,292 BEV puros. Aunque esta cifra representa una disminución del 21.4% respecto al año anterior, es crucial entender el contexto: el mercado mexicano está experimentando una diversificación en la demanda de vehículos electrificados.
Los vehículos híbridos enchufables (PHEV) han sido los grandes protagonistas de esta fase de transición, registrando un aumento del 53.9% y alcanzando las 6,560 unidades vendidas. Los híbridos convencionales (HEV) no se quedan atrás, con un crecimiento del 27.18% y 68,417 unidades comercializadas. Esta tendencia sugiere que los consumidores mexicanos están optando por soluciones que ofrecen un equilibrio entre la eficiencia eléctrica y la autonomía de los motores de combustión, quizás debido a las limitaciones percibidas en la infraestructura de carga de vehículos eléctricos o a consideraciones de precio y disponibilidad.
Se estima que, al finalizar 2025, el mercado mexicano alcanzará las 147,482 unidades electrificadas vendidas, lo que implica un crecimiento del 18.64% frente a 2024. Este avance, aunque no sea una explosión de BEV puros, refleja un sólido proceso de adopción de la movilidad sostenible y la creciente aceptación de la tecnología eléctrica en sus diversas formas. La clave está en la educación del consumidor, la expansión de la infraestructura y la oferta de modelos más accesibles que atiendan las necesidades específicas del mercado local.
Innovación y Volumen: Los Protagonistas de la Producción EV
El dinamismo de la industria automotriz eléctrica en México se refleja en los modelos que encabezan las listas de producción. De enero a agosto de 2025, vehículos como el Chevrolet Equinox EV, el Ford Mustang Mach-E y el Honda Prologue han liderado el camino, mostrando el calibre de la tecnología EV avanzada que se manufactura en el país.
Chevrolet Equinox EV: Con 55,138 unidades y un crecimiento del 57.17%, este modelo simboliza la apuesta de General Motors por México como un centro de producción clave para sus plataformas eléctricas globales.
Ford Mustang Mach-E: Alcanzando las 49,342 unidades, con un incremento del 47.7%, refuerza la capacidad de México para producir vehículos eléctricos de alto rendimiento y tecnología sofisticada, demostrando la versatilidad de sus líneas de ensamblaje.
Honda Prologue: A pesar de una ligera disminución del 11.9%, con 24,575 unidades, sigue siendo un componente importante de la capacidad productiva del país.
Otros modelos como el Chevrolet Blazer EV, el Cadillac Optiq (una novedad que refleja nuevas inversiones) y el Jeep Wagoneer S (con un asombroso crecimiento del 1,723%) demuestran la diversificación y la confianza de las grandes marcas en la fuerza productiva mexicana.
Esta lista no solo muestra la cantidad, sino la calidad y la diversidad de las plataformas que se están produciendo. La presencia de SUVs eléctricos y modelos de lujo destaca la sofisticación alcanzada, indicando que México es capaz de integrar complejos sistemas de propulsión eléctrica y componentes de vanguardia. La proyección de 252,050 unidades eléctricas producidas para el cierre de 2025, un 21.84% más que en 2024, es un testimonio irrefutable de la resiliencia y el potencial de crecimiento de la fabricación de vehículos eléctricos en el país.

El Ecosistema: Una Red de Innovación para la Cadena de Valor Electrónica
El “Mapeo de Electromovilidad” de 2025 revela un ecosistema industrial en plena efervescencia. La identificación de 453 empresas activas en el sector, con un crecimiento del 3% desde mayo, subraya la densidad y la especialización de la cadena de suministro de vehículos eléctricos en México. Estas compañías se distribuyen en 29 subcategorías técnicas, abarcando desde la producción de baterías de litio para vehículos eléctricos y trenes motrices, hasta la integración de sistemas electrónicos y la gestión térmica.
Observamos un crecimiento significativo en subcategorías como la unidad de control de potencia (+6%), baterías y capacitores (+2%), y componentes eléctricos para vehículos eléctricos (+9.8%). Estos incrementos no son meros números; evidencian una migración estructural en la proveeduría mexicana. Ya no se trata solo de ensamblar, sino de diseñar, validar y producir componentes de alto valor añadido. La capacidad de atender la demanda de los OEMs instalados en México, con soluciones más integradas y tecnológicamente avanzadas, es la piedra angular de esta evolución.
La geografía de la electromovilidad también está evolucionando. Guanajuato, Coahuila, Querétaro, San Luis Potosí y Nuevo León continúan siendo los bastiones de la proveeduría. Sin embargo, la emergencia de Durango y Puebla como nuevos polos de desarrollo, con operaciones Tier 2 y Tier 3, es una señal de la descentralización y especialización industrial. El Bajío se consolida como el núcleo de la proveeduría de alta tecnología, mientras que el norte del país fortalece su papel como corredor estratégico para la exportación de vehículos y componentes automotrices eléctricos hacia sus vecinos del norte, reforzando la integración económica regional.
La Inversión Extranjera: El Catalizador del Desarrollo Tecnológico
La inversión en electromovilidad en México ha experimentado una reactivación notable en 2025. Al cierre del tercer trimestre, la inversión extranjera directa automotriz acumulada alcanzó los 606.4 millones de dólares, distribuidos en 18 proyectos estratégicos. Este flujo de capital no solo impulsa la capacidad productiva, sino que redefine la naturaleza de la inversión en el sector. Ya no se busca únicamente la manufactura; el enfoque se ha desplazado hacia el desarrollo tecnológico automotriz, la investigación y el diseño (I+D).
Proyectos de gran calado son el reflejo de esta tendencia:
Giant Motors (JAC) en Hidalgo, con 160.6 MDD, destinados a nuevas líneas de vehículos eléctricos, pistas de prueba y un centro logístico, demostrando una visión integral.
Seojin Mobility (Corea del Sur), invirtiendo 160 MDD en Escobedo, Nuevo León, para la producción de componentes de motores eléctricos, una parte fundamental de la tecnología EV avanzada.
TYW Manufacturing (China) en Irapuato, que establecerá una planta de tableros electrónicos, generando más de 1,000 empleos y fortaleciendo la electrónica vehicular.
NHK Spring (Japón), con 55 MDD en Guanajuato, para la fabricación de núcleos de motores eléctricos, un componente de alta precisión.
Kyungshin Cable (Corea del Sur), invirtiendo 50 MDD en Durango, para módulos de batería BMA, un eslabón crítico en la cadena de valor EV.
Schaeffler (Alemania), con 22.3 MDD en Puebla, para un centro de innovación automotriz, marcando un compromiso con la I+D y la generación de conocimiento local.
Estos ejemplos subrayan un cambio cualitativo. México está atrayendo inversiones que no solo buscan eficiencia de costos, sino capacidades avanzadas de ingeniería y producción de componentes clave, elevando la sofisticación de su industria. Esta tendencia es fundamental para consolidar a México como un polo estratégico de electromovilidad para toda América del Norte, capaz de competir con las economías más avanzadas en la nueva era del transporte.
Nuevos Horizontes: Desafíos y Oportunidades Futuras
El camino hacia la plena electrificación está lleno de promesas, pero también de desafíos que México debe abordar con visión estratégica. La infraestructura de carga de vehículos eléctricos es un área crítica. Si bien la producción avanza, la capilaridad de los puntos de recarga públicos y privados debe expandirse a un ritmo similar para no frenar la adopción masiva. Esto implica no solo más estaciones, sino también el desarrollo de recarga rápida para vehículos eléctricos y soluciones inteligentes que se integren con la red eléctrica existente.

Otro pilar fundamental es el desarrollo del talento. La transición a la electromovilidad demanda nuevas habilidades en ingeniería eléctrica, software, ciencia de materiales y tecnología de baterías EV. La inversión en programas educativos y de capacitación es esencial para asegurar una mano de obra calificada que pueda sostener el crecimiento de la industria y las oportunidades de negocio en electromovilidad.
Mirando hacia el futuro, el “Mapeo de Electromovilidad” ya vislumbra la incorporación de nuevas categorías de análisis, como las baterías de hidruro metálico de níquel, los generadores, los sistemas de climatización integrados y, crucialmente, el procesamiento de litio. La integración vertical, desde la extracción y procesamiento de materias primas hasta la manufactura de componentes y el ensamblaje final, podría ser el siguiente gran salto para México, asegurando una cadena de valor EV aún más robusta y autosuficiente. La energía renovable para vehículos eléctricos y la sostenibilidad automotriz en general deben ser los principios rectores de cada paso. La investigación y el desarrollo en materiales ligeros para EVs y software para vehículos eléctricos también representan áreas de crecimiento potencial.
Un Futuro Electrizante y Sostenible al Alcance de la Mano
México no solo está en la senda de la electromovilidad; la está redefiniendo con pasos firmes y estratégicos. Las cifras de producción y ventas para 2025, el vibrante ecosistema industrial, la afluencia de inversión en electromovilidad y la clara apuesta por el desarrollo tecnológico confirman que el país está preparado para ser un protagonista de primer orden en esta revolución verde. La transición energética automotriz en México está en plena marcha, impulsada por un sector industrial cada vez más sofisticado, más empresas innovadoras y una visión clara hacia un futuro competitivo, eficiente y profundamente sostenible.
Este momento es crucial. Para las empresas, los inversionistas y todos los actores de la industria, la oportunidad de formar parte de este crecimiento es inmejorable. El dinamismo, la capacidad de adaptación y la estratégica posición de México ofrecen una plataforma única para innovar, expandirse y prosperar en el sector de la movilidad del futuro.
¿Está listo para ser parte de esta revolución que está redefiniendo el transporte y la industria en América del Norte? Conectemos y exploremos juntos las inmensas oportunidades que la electromovilidad en México ofrece hoy.

