
Avid sky-gazers spend all year anticipating the peak of the annual Geminid meteor shower. Now, it’s finally here.
This weekend, dozens of meteors, including some especially brilliant ones called fireballs, are expected to streak across the night sky in a dazzling display. The celestial event is widely considered one of the year’s best meteor showers.
The Geminids are expected to peak, or reach maximum activity, from 10 p.m. ET Saturday through early Sunday, according to EarthSky.
During this year’s event, the moon will be 34% full, so under clear weather conditions many suburban stargazers could see as many as 20 meteors per hour. People in areas with partially dark skies could glimpse 40 to 50 meteors during the peak window, while some rural residents may have the chance to see as many as one meteor per minute, according to Robert Lunsford, fireball report coordinator for the American Meteor Society.
For best viewing, those in the Northern Hemisphere should look low in the east at around 10 p.m. local time, while those in the Southern Hemisphere should watch the northen sky around 2 a.m.
The meteors visible around 10 p.m. are called Earth-grazers and they tend to last longer than normal, Lunsford said. “And the reason for that is they don’t penetrate the atmosphere as deeply as the ones that we see later on at night, so they tend to last longer, by a second or two, and they tend to be a lot longer” in length.
The Geminids are known to produce fireballs, which appear brighter than any stars or planets in the sky. Fireballs are easy to spot since they’re often colorful and last longer than other meteors, Lunsford added.
The Geminids also present a great opportunity for photographers.
“They’re slower than the Perseids and Leonids, so they tend to show up better on time exposures. So those that have cameras, that can keep their shutter open, I would set it between 15 seconds and 30 seconds and just keep shooting throughout the night,” Lunsford said.
If you’re unable to watch for meteors Saturday night, don’t worry. The Geminids will be visible in the days leading up to the peak and for a few days afterward.
But it’s better to go out a day or two earlier than later “because the peak of the Geminids is not perfectly symmetrical,” Lunsford said. “It has a slow rise to the peak, and as soon as the maximum occurs, it drops off really fast. So, it’s better to observe before the maximum.”
The moon will be brighter during the nights leading up to the peak, given that a full moon occurred on December 4, but as long as you’re outside before the moon rises and you keep your back toward it, you should still be able to glimpse a few meteors.
What are the Geminids?
The Geminids are made up of debris released from the asteroid 3200 Phaethon. The asteroid’s close orbit around the sun causes it to shed particles due to the extreme heat, leaving a stream of meteors around the entire orbit. Earth passes through the debris trail each year, leading to an impressive meteor shower. Some of the denser debris results in Geminid fireballs.
The meteors will appear to come from the direction of the Gemini constellation, which “rises in the east right about sunset and is highest in the sky at about 2 o’clock in the morning,” Lunsford said, “and it’ll be setting in the west as the sun rises, so you can pretty much see them all night.”
One last meteor shower for 2025
The next and final meteor shower of the year is the Ursids, expected to peak the night of December 21 into the early morning hours of December 22, according to the American Meteor Society and EarthSky.
The moon will be a barely visible waxing crescent, guaranteeing dark skies.
The meteor shower will peak during the winter solstice, or the official beginning of winter in the Northern Hemisphere when it is the farthest from the sun. The winter solstice marks the longest night of the year, creating the perfect opportunity for sky-gazers.
Navegando el Futuro Hídrico del Desarrollo Inmobiliario en México 2025: Certeza Regulatoria y Sostenibilidad Imprescindibles
En mi década de experiencia inmerso en la dinámica del sector inmobiliario mexicano, he sido testigo de transformaciones profundas y desafíos constantes. Sin embargo, pocos temas resuenan con la urgencia y la trascendencia que hoy representa la gestión del agua. A medida que avanzamos hacia el año 2025, México se encuentra en una encrucijada crítica donde la disponibilidad y el manejo del recurso hídrico no son solo cuestiones ambientales o sociales, sino pilares fundamentales que dictaminarán el ritmo, la viabilidad y la sostenibilidad del desarrollo inmobiliario. La reciente discusión y aprobación en la Cámara de Diputados de la Nueva Ley General de Aguas, ahora en el Senado, no es un mero trámite legislativo; es un catalizador que definirá el marco operativo para los próximos ciclos de inversión y construcción, y es imperativo que este marco proporcione una certidumbre inquebrantable.

El Contexto Hídrico de México en 2025: Una Realidad Ineludible
El panorama hídrico de México en 2025 está marcado por una compleja interacción de factores. El cambio climático global ha exacerbado patrones climáticos extremos, desde sequías prolongadas que diezman los niveles de presas en regiones clave, hasta inundaciones devastadoras que comprometen la infraestructura urbana. La creciente urbanización y el aumento demográfico, especialmente en zonas metropolitanas como el Valle de México, Monterrey y Guadalajara, ejercen una presión sin precedentes sobre los sistemas de abastecimiento existentes. Los acuíferos se sobreexplotan a ritmos alarmantes, y la infraestructura hídrica, en muchas localidades, acusa el paso del tiempo y la falta de inversión sostenida.
Esta realidad no es abstracta; se traduce directamente en riesgos tangibles para el sector inmobiliario. Proyectos con planeación deficiente en el acceso a agua potable o manejo de aguas residuales enfrentan retrasos, sobrecostos y, en el peor de los escenarios, la inviabilidad. La percepción del “riesgo hídrico” ya no es una preocupación marginal para los fondos de inversión inmobiliaria ESG; se ha convertido en un criterio central en la debida diligencia de cualquier inversión inmobiliaria sustentable México. Los desarrolladores que ignoren esta megatendencia no solo perderán competitividad, sino que pondrán en peligro la rentabilidad propiedades sustentables a largo plazo.
La Nueva Ley General de Aguas: Un Ancla para la Certidumbre
La discusión y gestación de la Nueva Ley General de Aguas ha sido un proceso intenso, y celebramos que organismos como la Asociación Mexicana de Fibras Inmobiliarias (Amefibra) hayan participado activamente, aportando una visión técnica y operativa indispensable. Desde nuestra perspectiva experta, el éxito de esta ley radica en su capacidad para ofrecer dos elementos cruciales: certidumbre jurídica y predictibilidad operativa.
Primero, la ley debe reafirmar y detallar el derecho humano al agua como principio rector, garantizando el acceso equitativo y suficiente para toda la población. Este no es un ideal contrapuesto al desarrollo; es su fundamento. Un desarrollo que no respeta este derecho es insostenible por definición. Sin embargo, la ley debe equilibrar este principio con mecanismos claros que permitan la asignación eficiente del recurso para usos productivos, incluyendo el desarrollo inmobiliario. Esto implica normativa ambiental desarrollo urbano robusta y bien definida.
Segundo, la ley debe establecer reglas claras para la transmisión, asignación y gestión de derechos de agua. Históricamente, la opacidad en estos procesos ha sido una fuente de incertidumbre, retrasos y corrupción. Para 2025, el sector inmobiliario necesita procesos transparentes, ágiles y digitalizados que permitan a los desarrolladores planificar con confianza, adquirir los derechos necesarios y entender sus obligaciones sin ambigüedades. Esto es crucial para la viabilidad de proyectos a gran escala y para atraer financiamiento proyectos hídricos de magnitud.
Pilares para un Marco Regulatorio Sólido y Resiliente
Mi experiencia me ha enseñado que un marco regulatorio efectivo no se limita a la letra de la ley, sino a su implementación y a los mecanismos de soporte que lo acompañan. Para el desarrollo inmobiliario en 2025, destaco los siguientes pilares:
Claridad en la Transmisión de Derechos y Concesiones: La ley debe simplificar la burocracia, establecer plazos definidos para la resolución de trámites y crear un registro público de derechos de agua fácilmente consultable. La certeza en la disponibilidad del recurso es la base para cualquier inversión en bienes raíces sostenible.
Mecanismos Modernos de Planeación Estratégica: La integración de la disponibilidad hídrica en la planeación urbana y regional es vital. Esto significa que los planes de desarrollo urbano deben estar intrínsecamente vinculados a los planes hídricos, evitando la autorización de proyectos en zonas con déficit severo o impulsando soluciones innovadoras en regiones con desafíos. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) y las autoridades estatales y municipales deben colaborar en la creación de mapas de riesgo hídrico y de capacidad de carga.
Procesos de Cumplimiento Normativo Efectivo: La ley debe dotar a las autoridades de herramientas para asegurar el cumplimiento, pero también debe establecer mecanismos de apoyo y asesoría para los desarrolladores. Un cumplimiento efectivo no solo disuade las malas prácticas, sino que fomenta una cultura de responsabilidad hídrica. La fiscalización debe ser consistente y justa, evitando la discrecionalidad que genera incertidumbre.
Incentivos para la Innovación y Sostenibilidad: La ley y sus reglamentos deben promover activamente el uso de tecnologías ahorro agua construcción. Esto incluye incentivos fiscales o facilidades para la certificación de edificios verdes certificación que implementen sistemas de captación de agua pluvial, tratamiento de aguas grises y negras para reuso, y sistemas de riego eficientes.
Participación y Colaboración Multi-Actor: La discusión sobre el agua no puede ser solo entre legisladores y autoridades. La colaboración entre el sector público, el privado, la academia y las comunidades es fundamental. Este diálogo constante permite adaptar la normativa a las realidades técnicas y operativas, fomentando soluciones contextualizadas y socialmente aceptables.
La Sostenibilidad Hídrica como Estrategia de Valor Añadido en 2025
Más allá de la regulación, la resiliencia climática inmobiliaria y la gestión sostenible del agua se han convertido en una ventaja competitiva. Los desarrolladores y las FIBRAs, como actores clave, tienen la oportunidad de liderar esta transformación.
Tecnologías de Vanguardia: El 2025 nos encuentra con un abanico de tecnologías ahorro agua construcción cada vez más accesibles y eficientes. Desde sistemas de filtración avanzados para el tratamiento de aguas residuales en sitio y su reuso para paisajismo o sanitarios, hasta dispositivos IoT (Internet de las Cosas) que monitorean el consumo en tiempo real y detectan fugas. La implementación de sanitarios de bajo flujo, grifería eficiente, y sistemas de riego inteligentes son ya un estándar en la construcción moderna y sustentable.
Aprovechamiento de Agua Pluvial: La captación de agua de lluvia no es una práctica nueva, pero su escala y sofisticación han crecido exponencialmente. En proyectos residenciales, comerciales e industriales, los sistemas de recolección de agua pluvial pueden cubrir una porción significativa de la demanda para usos no potables, reduciendo la presión sobre la red pública. Es una solución local, replicable y con un retorno de inversión claro.
Economía Circular del Agua: Ir más allá del simple ahorro significa adoptar un enfoque de economía circular. Esto implica tratar y reusar el agua dentro del mismo inmueble o complejo, reduciendo significativamente la extracción de fuentes externas y la descarga de efluentes. Este modelo no solo ahorra agua, sino que también minimiza los costos operativos a largo plazo y mejora la imagen del proyecto.
Certificaciones y Estándares Verdes: La adopción de certificaciones como LEED, EDGE o Living Building Challenge, que incluyen rigurosos estándares de eficiencia hídrica, no es solo una declaración ambiental. Se traduce en valor de mercado, menor riesgo de obsolescencia, y acceso a financiamiento verde a tasas preferenciales. Las propiedades con bajas huellas hídricas serán las más buscadas y valoradas.
El Rol de las FIBRAs: Catalizadores de la Transición Hídrica
Las FIBRAs (Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces) juegan un papel crucial en este escenario. Al agrupar propiedades con un enfoque en el desarrollo sostenible, tienen la capacidad de implementar a gran escala estas mejores prácticas de gestión hídrica. Su compromiso con la sostenibilidad no solo mejora la rentabilidad propiedades sustentables a través de la reducción de costos operativos y el aumento del valor de los activos, sino que también eleva el estándar para el resto del mercado. Su experiencia en el diálogo con autoridades, como lo ha demostrado Amefibra, es invaluable para articular las necesidades del sector privado y co-crear soluciones. Las FIBRAs tienen la visión a largo plazo y la capacidad de inversión para integrar la resiliencia climática inmobiliaria en su portafolio, beneficiando a inversores, usuarios y al país en general.

Desafíos y Oportunidades en el Horizonte 2025
El camino hacia una gestión hídrica más segura y sostenible no está exento de obstáculos. La inversión inicial en tecnologías ahorro agua construcción puede ser alta, la coordinación entre los distintos niveles de gobierno sigue siendo un reto, y la resistencia al cambio por parte de algunos actores aún persiste. Sin embargo, estas dificultades palidecen frente a las inmensas oportunidades:
Diferenciación de Mercado: Los proyectos que demuestren una gestión hídrica ejemplar se destacarán en un mercado cada vez más consciente.
Reducción de Riesgos: Menor vulnerabilidad a sequías, sanciones por incumplimiento y fluctuaciones en el costo del agua.
Atracción de Capital: Acceso a capital de fondos de inversión inmobiliaria ESG que buscan proyectos con un fuerte compromiso ambiental y social.
Mejora de la Imagen Corporativa: Fortalecimiento de la reputación y la licencia social para operar.
Contribución al Bienestar Nacional: El sector inmobiliario puede ser un actor clave en la construcción de un México más resiliente y con seguridad hídrica para todos.
Un Llamado a la Acción para un Futuro Hídrico Sostenible
En 2025, el reloj del agua para México sigue avanzando. La Nueva Ley General de Aguas tiene el potencial de ser un faro de certidumbre y un motor para el desarrollo sostenible, pero su éxito dependerá de la calidad de su implementación y del compromiso de todos los actores. Desde mi trinchera como experto con una década de experiencia, insto a los desarrolladores, inversionistas, autoridades federales, estatales y municipales, así como a las comunidades, a unir fuerzas.
Es momento de trascender el cumplimiento mínimo y adoptar la innovación y la sostenibilidad como pilares de cada nuevo proyecto. Invito a que, juntos, profundicemos el diálogo, compartamos mejores prácticas e impulsemos soluciones disruptivas para asegurar que el desarrollo inmobiliario en México no solo prospere, sino que lo haga en armonía con nuestro recurso más preciado: el agua. Construyamos hoy la infraestructura inmobiliaria más resiliente y sostenible para México que las generaciones futuras merecen.
