México: Epicentro Global de la Electromovilidad – Análisis Estratégico al Cierre de 2025
El sector automotriz mundial se encuentra en una encrucijada transformadora, impulsado por la imperante necesidad de sostenibilidad y la incesante innovación tecnológica. En este escenario de cambio paradigmático, México no es un mero espectador, sino un protagonista fundamental, consolidando su posición como un epicentro estratégico para la electromovilidad a nivel global, y de manera particular, en el contexto de Norteamérica. Al cerrar el año 2025, el país se perfila para superar las expectativas, proyectando una producción de más de 250 mil vehículos eléctricos y la comercialización de 147 mil unidades electrificadas. Estas cifras no son solamente indicadores de crecimiento; son el reflejo de una visión industrial robusta y una ejecución estratégica que está redefiniendo el futuro de la manufactura y el consumo automotriz en la región.

Con una trayectoria de más de una década inmerso en las complejidades y oportunidades de la industria automotriz y de la emergente ola de la electromovilidad, puedo afirmar que el panorama actual de México es el resultado de una convergencia de factores históricos, geográficos y de política industrial. La infraestructura manufacturera ya establecida, una fuerza laboral altamente capacitada y una ubicación privilegiada para el mercado norteamericano, han proporcionado una base sólida sobre la cual la electromovilidad en México ha florecido. Esta transformación es mucho más profunda que la simple adopción de nuevas tecnologías; es una reconfiguración completa de la cadena de valor, desde el diseño y la ingeniería hasta la producción de componentes avanzados y el ensamblaje final.
El Mercado Mexicano de la Electromovilidad: Tendencias y Dinámicas al 2025
El mercado interno de vehículos electrificados en México ha mostrado una dinámica fascinante y, en algunos aspectos, contraintuitiva durante los primeros ocho meses de 2025. Mientras que la producción destinada a la exportación ha experimentado un auge sin precedentes, el mercado de ventas local presenta un matiz particular. Se estima que, al cierre de 2025, se habrán comercializado aproximadamente 147,482 unidades electrificadas, lo que representa un crecimiento significativo del 18.64% con respecto a 2024. Sin embargo, este crecimiento es heterogéneo.
Los Vehículos Eléctricos Puros (BEV), si bien representan la cúspide de la tecnología de cero emisiones, experimentaron una disminución del 21.4% en ventas (13,292 unidades) en el periodo de enero a agosto de 2025 en comparación con el año anterior. Esta tendencia, aunque sorprendente a primera vista, se puede atribuir a varios factores clave. En primer lugar, el costo inicial de adquisición de un BEV sigue siendo una barrera considerable para el consumidor promedio mexicano, a pesar de los avances tecnológicos. En segundo lugar, la infraestructura de carga, aunque en expansión, aún no ha alcanzado la densidad y la fiabilidad necesarias para generar una confianza masiva entre los compradores potenciales, especialmente fuera de las grandes urbes. Las políticas de incentivos gubernamentales, si bien presentes, aún no son tan robustas como en otras economías desarrolladas, lo que limita la aceleración de la demanda.
Por otro lado, los híbridos enchufables (PHEV) y, especialmente, los híbridos convencionales (HEV), han sido los verdaderos motores del crecimiento en el mercado doméstico. Los PHEV crecieron un impresionante 53.9%, alcanzando las 6,560 unidades, mientras que los HEV aumentaron un 27.18%, con 68,417 unidades vendidas. Esta preferencia del consumidor por tecnologías híbridas se explica por su naturaleza de “puente tecnológico”. Ofrecen los beneficios de la eficiencia de combustible y una menor huella ambiental, sin la “ansiedad de rango” o la dependencia total de la infraestructura de carga. Son percibidos como una opción más práctica y accesible, que permite a los consumidores familiarizarse gradualmente con la movilidad sustentable en México sin una inversión inicial tan elevada o cambios drásticos en sus hábitos de conducción. Comprender estas dinámicas es crucial para la elaboración de estrategias de mercado y políticas públicas efectivas que impulsen una adopción más amplia de los BEV en el futuro cercano, quizás proyectando un repunte en las ventas de BEV a partir de 2026-2027 a medida que la tecnología madure, los costos disminuyan y la infraestructura de carga EV México se densifique.

México como Potencia Manufacturera de Vehículos Eléctricos: Liderazgo y Visión Global
Donde México realmente brilla con luz propia es en su capacidad de producción de vehículos eléctricos. Las proyecciones para el cierre de 2025 estiman una producción total de 252,050 unidades electrificadas, lo que representa un aumento del 21.84% respecto a 2024. Desde 2020, el país ha ensamblado más de 624,984 vehículos eléctricos, consolidándose sin objeciones como el líder latinoamericano en manufactura de vehículos eléctricos y un socio indispensable para el mercado de Norteamérica.
Esta impresionante trayectoria productiva se basa en la integración de modelos clave en las líneas de ensamblaje mexicanas. Modelos como el Chevrolet Equinox EV, con un crecimiento del 57.17% y 55,138 unidades producidas hasta agosto de 2025, o el icónico Ford Mustang Mach-E, que aumentó su producción en un 47.7% para alcanzar las 49,342 unidades, son testamento de la confianza de los grandes OEMs en la capacidad productiva del país. Aunque algunos modelos como el Honda Prologue y el Chevrolet Blazer EV experimentaron ligeras contracciones en su volumen de producción en el período analizado, la incorporación de nuevos actores y el ramp-up de otros, como el Cadillac Optiq y el Jeep Wagoneer S (este último con un asombroso crecimiento del 1,723%), demuestran la agilidad y adaptabilidad de la industria mexicana.
Este liderazgo en producción de vehículos eléctricos en México va de la mano con la estrategia de nearshoring y la integración regional bajo el T-MEC (USMCA). Las armadoras buscan optimizar sus cadenas de suministro, reducir costos logísticos y mitigar riesgos geopolíticos al acercar la producción a sus mercados finales. México, con su experiencia automotriz, su talento humano y su ubicación estratégica, se presenta como la solución ideal. No solo se trata de ensamblar; se trata de fabricar con la calidad y la eficiencia que exige el mercado global, utilizando procesos avanzados de automatización y una ingeniería de vanguardia. La continua inversión en capacitación y el desarrollo de nuevas habilidades para la fuerza laboral mexicana son cruciales para mantener este ritmo y asegurar la competitividad a largo plazo en un sector que evoluciona rápidamente.
El Ecosistema en Expansión: Más Allá del Ensamblaje y la Cadena de Valor
La verdadera fortaleza de la electromovilidad en México no reside únicamente en las cifras de producción o ventas, sino en la diversificación y expansión de su ecosistema industrial. La segunda edición del Mapeo de Electromovilidad en México de Cluster Industrial B2B identificó a 453 empresas activas en el sector, un crecimiento del 3% desde mayo. Estas compañías se distribuyen en 29 subcategorías técnicas, abarcando nueve áreas industriales críticas. Esto es un indicador de la madurez y profundidad que está alcanzando la cadena de suministro.
Desde la producción de baterías para vehículos eléctricos y los sistemas de tren motriz, hasta la intrincada integración de sistemas electrónicos, la gestión térmica y el control de potencia, el espectro de la proveeduría mexicana se está expandiendo rápidamente. Subcategorías como las unidades de control de potencia (+6%), las baterías y capacitores (+2%), y los componentes eléctricos específicos para vehículos eléctricos (+9.8%), han experimentado un crecimiento notable. Este fenómeno refleja un cambio estructural y una mayor integración tecnológica. Los proveedores mexicanos no solo están fabricando piezas, sino que están invirtiendo en capacidades de diseño, validación y ensamblaje electrónico, lo que les permite atender las exigencias de los fabricantes de equipo original (OEMs) instalados en el país.
La especialización regional es otro pilar de este ecosistema. El Bajío (Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí) se consolida como el núcleo de la proveeduría eléctrica, aprovechando su vasta experiencia en la industria automotriz y su infraestructura logística. En contraste, el norte de México (Coahuila, Nuevo León) refuerza su rol como un corredor estratégico para la exportación de vehículos y componentes hacia Estados Unidos y Canadá, capitalizando su cercanía geográfica y su infraestructura de transporte. Adicionalmente, estados como Durango y Puebla emergen como nuevos focos de desarrollo, atrayendo inversiones de Tier 2 y Tier 3, lo que demuestra la descentralización y la robustez del crecimiento. Este entramado regional favorece la resiliencia y la competitividad de la cadena de suministro automotriz en su transición hacia la electrificación.
Inversión Extranjera Directa: Motor de Crecimiento y Especialización para el Futuro
La reactivación y el flujo sostenido de inversión extranjera directa (IED) en electromovilidad son, sin duda, la fuerza motriz que impulsa la transformación cualitativa del sector en México. Al cierre del tercer trimestre de 2025, las inversiones acumuladas superan los 606.4 millones de dólares, distribuidos en 18 proyectos de alto impacto. Este capital no solo significa la creación de empleos y el establecimiento de nuevas plantas, sino una apuesta estratégica por parte de empresas globales en el potencial de México como polo de innovación.
Proyectos como el de Giant Motors (JAC) en Hidalgo, con una inversión de 160.6 millones de dólares para nuevas líneas de vehículos eléctricos, pistas de prueba y un centro logístico, demuestran el compromiso de los fabricantes con la expansión de su huella de producción local. La llegada de Seojin Mobility de Corea del Sur a Escobedo, Nuevo León, con 160 millones de dólares para componentes de motores eléctricos, o la inversión de Kyungshin Cable, también coreana, en Durango para módulos de batería BMA, son ejemplos claros de cómo México está escalando en la cadena de valor. Ya no se trata solo de ensamblar vehículos, sino de producir componentes clave y de alta tecnología.
La inversión de TYW Manufacturing de China en Irapuato para tableros electrónicos, o la de NHK Spring de Japón en Guanajuato para núcleos de motores eléctricos, subrayan esta tendencia. Sin embargo, un hito particularmente significativo es la inversión de Schaeffler de Alemania en Puebla para un centro de innovación. Este tipo de proyectos marca un giro crucial: la IED en el sector automotriz mexicano ya no solo busca la capacidad de fabricación, sino también el desarrollo tecnológico automotriz y la investigación (I+D). Esto eleva el perfil de México, transformándolo en un centro estratégico para la electromovilidad en América del Norte, capaz de generar conocimiento y no solo replicar procesos. Esta evolución es vital para el posicionamiento a largo plazo del país en la economía global del futuro.

Desafíos y Oportunidades en la Ruta hacia la Electrificación Total
A pesar de estos avances notables, la ruta hacia la electrificación total de la flota vehicular en México no está exenta de desafíos. La infraestructura de carga para vehículos eléctricos sigue siendo un punto crítico, especialmente en el ámbito público y en las carreteras. Se requieren inversiones masivas en redes de carga rápida y ubicuas para apoyar la creciente adopción de BEV. La estandarización de los conectores y la interoperabilidad de los sistemas de pago son también áreas que demandan atención.
Asimismo, la formulación de políticas públicas y marcos regulatorios que incentiven tanto la demanda como la oferta es fundamental. Esto incluye exenciones fiscales, subsidios a la compra, y el desarrollo de normativas que impulsen la manufactura sostenible y el reciclaje de baterías. La capacitación del talento humano para las nuevas demandas de la industria es otro pilar indispensable; ingenieros, técnicos y operadores deben estar preparados para las tecnologías emergentes y los procesos de fabricación avanzados.
El Mapeo de Electromovilidad: Una Herramienta Estratégica para el Futuro
En este dinámico escenario, el Mapeo de Electromovilidad en México 2025 emerge como una herramienta invaluable. Para empresas, compradores e inversores, este documento estratégico ofrece una visión integral que permite identificar oportunidades de negocio emergentes, localizar proveedores certificados y analizar las tendencias de regionalización e inversión. Es una brújula en un mercado en constante evolución.
El compromiso de futuras ediciones de incorporar categorías como baterías de hidruro metálico de níquel, generadores, sistemas de climatización integrados y, crucialmente, el procesamiento de litio en México, subraya una visión a futuro. Esto no solo ampliará la cobertura de la cadena de suministro, sino que también anticipa las necesidades tecnológicas y de recursos que definirán la próxima fase de la electromovilidad. El mapeo reafirma que la transición energética automotriz mexicana no es una promesa lejana, sino una realidad palpable, impulsada por más empresas, más tecnología y una clara visión industrial hacia un futuro competitivo y sustentable.
Un Futuro Eléctrico que se Construye Hoy
México está demostrando ser mucho más que un eslabón en la cadena de suministro global; es un verdadero orquestador de la transformación hacia la electromovilidad. El año 2025 marca un punto de inflexión, consolidando la trayectoria del país como líder manufacturero y un destino atractivo para la inversión en tecnología EV. La convergencia de factores como la capacidad productiva, la expansión de la cadena de valor, la llegada de IED estratégica y un ecosistema industrial en constante maduración, posiciona a México en la vanguardia.
Este es el momento de actuar, de participar y de capitalizar las inmensas oportunidades que la electromovilidad en México presenta. Invitamos a todos los actores de la industria – fabricantes, proveedores, inversores, emprendedores y formuladores de políticas – a sumergirse en este ecosistema vibrante y a ser parte activa de la construcción del futuro automotriz. El camino está trazado, y México espera a aquellos con la visión y el coraje para electrificar el mañana, hoy. ¿Está listo para conectar con esta revolución?

